Cómo llegar al Cyber sin sustos: lo que hacemos desde soporte TI
Cada vez que se viene un Cyber, en soporte lo sentimos como esa tensión buena de cuando se acerca un día importante y uno quiere tenerlo todo bajo control. Sabemos que van a llegar visitas de golpe y que cualquier detalle se puede transformar en un problema grande si no lo vimos antes. Por eso, más que apagar incendios en el momento, el trabajo de verdad empieza semanas antes.
¿Se cayó alguna orden? ¿Hubo lentitud al pagar?
Lo primero es revisar cómo llegó el sitio el año pasado, esa memoria vale oro, porque casi siempre las incidencias del Cyber no son sorpresas: son cosas que ya habían dado señales antes y que ahora, con más tráfico, se notan el triple.
Después viene lo más importante: probar el sitio como si el Cyber ya estuviera pasando, revisamos que la compra no se trabe, que las pasarelas de pago respondan y que todo esté de acuerdo a lo planificado. Si algo va a fallar, preferimos que falle en nuestras pruebas y no con un cliente real a punto de comprar.
También dejamos todo respaldado, backups al día, accesos ordenados, stock y precios alineados y un plan claro de qué hacer si algo sucede. Tener el plan listo hace que, si aparece un problema, lo resolvamos en minutos y no en horas porque en pleno Cyber, esa diferencia es enorme.
Y algo que a veces se olvida: la comunicación. Nos ponemos de acuerdo con el cliente antes de que empiece todo, definimos canales de comunicación, quién está de turno y qué es urgente y qué puede esperar. Con el equipo coordinado, las incidencias se sienten mucho más manejables.
Durante el evento nos quedamos monitoreando en vivo, atentos a cualquier señal para actuar apenas algo se sale de lo normal. La idea es adelantarnos, no esperar a que el cliente nos avise que algo no anda.
Al final, un Cyber tranquilo no es suerte, es haber revisado, probado, respaldado y conversado con tiempo. Nuestro trabajo es que el cliente se concentre en vender, mientras nosotros nos preocupamos de que todo, por detrás, siga funcionando. Y cuando el evento termina y vemos que las ventas salieron sin caídas, ahí uno respira tranquilo: esa es la mejor señal de que hicimos bien el trabajo.


